Osteoporosis y Pilates, cuida tus huesos desde hoy

¿Alguna vez has escuchado hablar de la osteoporosis? Seguramente sí. Sale en anuncios de medicamentos, lo mencionan en consultas médicas y hasta algún familiar lo ha comentado. Pero ¿realmente sabemos qué es y por qué nos debería importar?

La osteoporosis es una enfermedad que afecta a los huesos y se llama “silenciosa” porque muchas personas no se dan cuenta de que la tienen hasta que sufren una fractura. Lo que pasa es que los huesos van perdiendo fuerza poco a poco, lo que los hace más frágiles y propensos a romperse incluso con caídas suaves o movimientos cotidianos.

¿Cómo se mantiene fuerte un hueso?

Los huesos son tejidos vivos que cambian constantemente. Su resistencia depende de dos cosas: cuánto mineral (como calcio) contienen, es decir, su densidad ósea y cómo están organizados por dentro, es decir, su calidad ósea (cómo están distribuidas las fibras de colágeno y otros componentes).

Además, hay factores que influyen en la fuerza de nuestros huesos:

  • El género: en general, los hombres tienen huesos más fuertes que las mujeres.
  • La raza: las personas de origen latino o africano tienden a tener huesos más resistentes que las de raza blanca.
  • El peso corporal: las personas muy delgadas tienen mayor riesgo de huesos débiles.
  • La edad: con el tiempo, especialmente después de los 50 años, y sobre todo en las mujeres tras la menopausia, los huesos pierden fuerza.

Factores que pueden debilitar tus huesos

Además de estos factores «biológicos», hay otros que podemos controlar y que también afectan la salud de los huesos: enfermedades como la artritis, diabetes o problemas hormonales, algunos medicamentos como cortisona o ciertos tratamientos contra el cáncer, una dieta sin suficiente calcio, vitamina D o proteínas, el estrés constante, el sedentarismo, algunos hábitos que debilitan los huesos como fumar o tomar mucho alcohol, comer demasiada sal y no salir al sol.

¿Por qué el ejercicio es clave para los huesos?

Aquí viene algo muy interesante: los huesos responden al movimiento. Cuando te ejercitas, tus músculos tiran y empujan los huesos, y eso les envía una señal: «¡Necesito ser más fuerte!» . Esto activa un proceso llamado remodelación ósea, donde el cuerpo refuerza los huesos para que puedan soportar mejor el trabajo que les pedimos. Entonces, si tomas calcio, pero no te mueves, tu cuerpo puede no usar bien ese calcio. Incluso, en algunos casos, el calcio podría acumularse donde no debe, como en los riñones (formando cálculos) o en los vasos sanguíneos.

Tipos de ejercicio buenos para los huesos

No todos los ejercicios son iguales cuando se trata de cuidar los huesos. Los más recomendados son:

  • Ejercicios con carga, como caminar, subir escaleras o bailar, donde los huesos trabajan contra la gravedad. 
  • Fortalecimiento muscular, usando pesas o bandas elásticas, que ayuda a aumentar la fuerza y apoya la estructura ósea. 
  • Movimiento consciente como el Pilates, que mejora la postura, el equilibrio y la coordinación. Esto no solo fortalece los huesos, sino que también reduce el riesgo de caídas y fracturas. Por ejemplo, el Pilates mejora la fuerza muscular, la postura y el flujo de nutrientes hacia los huesos, ayudándolos a mantenerse sanos y fuertes.

Cuida tus huesos desde hoy

La buena noticia es que nunca es tarde para empezar a cuidar tus huesos. Pequeños cambios en tu vida diaria pueden marcar una gran diferencia. Moverte más, alimentarte mejor, disfrutar del sol y reducir el estrés son pasos sencillos pero poderosos para mantener tus huesos fuertes y saludables durante toda la vida.

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